domingo, noviembre 13, 2005

Párrafos inolvidables II

Pongo unos párrafos de Saramago, uno de mis autores favoritos y del que soy 'devota' desde que lo vi (decir 'conocer' me parece exagerado) cuando me firmó varios libros el día de Sant Jordi 2005.
Saramago me dedicó su libro de Poesía Completa


de La Caverna, página 85 de mi edición:

...Leyendo se acaba sabiendo de todo, Yo también leo, Por tanto algo sabrás, Ahora ya no estoy tan segura, Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un rio, Si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa... A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lea sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y sólo suya la orilla a la que tendrá que llegar.

Web Saramago

de Todos los nombres, página 207 de mi edición:

Que el tiempo físico no corresponde al tiempo matemático lo había aprendido Don josé de la misma manera que adquirió en su vida algunos otros conocimientos de diferente utilidad, en primer lugar, naturalmente, gracias a sus propias vivencias, que no es él persona, a pesar de que nunca haya pasado de escribiente, de andar por este mundo sólo viendo andar a los otros, sino también por el influjo formativo de unos cuantos libros y revistas de divulgación científica dignos de confianza, o de fe, según el sentimiento de la ocasión, e incluso, digámoslo, de una u otra ficción de género introspectivo popular, donde, con diferentes métodos, y añadidos de imaginac
ión, igualmente se abordaba el sunto. En ninguna de las ocasiones anteriores, sin embargo, había experimentado una impresión real, objetiva, tan física como una súbita contracción muscular, de la efectiva imposibilidad de medir ese tiempo que podríamos llamar del alma...

Discurso Premio Nobel 1998

No hay comentarios: